Año Nuevo 2021
El Dios de mis días pasados
"12Porque no saldréis
apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de vosotros, y os
congregará el Dios de Israel" (Is 52:12).
Al finalizar el año, nuestra expectativa
de lo que el Nuevo Año traerá crece considerablemente, y tal vez por eso, es
que tendemos a recordar todo lo que nos ha acontecido a lo largo del mismo. Es
que, es difícil sino imposible, el separar al Dios de nuestro pasado con el de
nuestro futuro. Por lo tanto, es en nuestro presente que se libra la batalla de
nuestra extructura mental, que podríamos también llamar cultura espiritual,
para obtener la correcta expectativa de nuestro futuro.
"No tendrán que apurarse ni salir huyendo, porque nadie los
perseguirá. ¡El Dios de Israel los protegerá de todo peligro!" (Is
52:12TLA).
Sin duda que nuestro ayer encierra pérdidas y oportunidades, algunas irreparables que nunca retornarán. Algunas laborales, como habrán de decisiones, y otras, tan lamentables, como personales; familiares, amigos, conocidos que nos han dejado. Quizás, los que hayan partido con el Señor, o han escogido otros caminos y algunos; tal vez, por el estrés de las situaciones vividas, aun permaneciendo nos cuesta trabajo, el poder sentir su cercanía.
Por lo tanto, debemos dejarnos consolar por Dios en nuestro pasado reciente, solo así, tendremos acceso a la imagen correcta del Dios de nuestro futuro. Y no solamente, dejemos que Dios nos consuele, sino también permitamos que ese pasado cercano, esos ayeres vividos este año, duerma plácidamente en el regazo de Nuestro Señor Jesucristo. Que el redima toda lágrima, deconsuelo, soledad y sobre todo impotencia. Permitamos que nuestro ayer desaparezca en los ojos amorosos de ese Dios compasivo y consolador, y que por medio de ello, también sea preparado nuestro futuro año.
"9Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén;
porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido" (Is
52:9).
Porque, si bien es totalmente cierto, que nuestro ayer presenta cosas que son irreparables, oportunidades que nunca han de volver, también es verdad, que Dios puede tornar esta verdad destructiva en la más agradable y promisoria esperanza para nuestro futuro. Permitamos, entonces, que mediante la confianza de entregarle nuestro ayer a Dios, concediéndole que nos consuele completamente, llevándose toda nuestra pena y dolor. Nuestra renovada cultura mental espiritual, sea capaz de percibir el Nuevo Año con ojos verdaderamente renovados, pero lo más importante, con la imagen de ese Dios, que nos sostuvo ayer, y estamos convencidos nos sostendrá a lo largo de todo el futuro Año. Por lo tanto, con confianza en Nuestro Salvador, digamos en nuestro corazón; ¡Muy Bien Venido Año 2021!