¡Muy Binvenido Otoño!
¡Muy Bienvenido Otoño!
El tiempo bien invertido, es el que se multiplica.
"Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el
frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche" (Gn 8:22).
LLega una nueva temporada y las esperanzas se renuevan, pero también mostramos más interés por ese bien tan importante; en realidad el más preciado que poseemos, que es el tiempo.
Tratar de retenerlo es imposible, por lo que muchos se esfuerzan en hacerlo rendir lo más posible, y realmente eso es muy bueno, más la forma de hacerlo, es a lo que tenemos que prestarle atención. El otoño nos ofrece una oportunidad invaluable de retomar el pensamiento, dirigirlo hacia adelante, sin perder la perspectiva del pasado reciente.
Decisiones son importantes, y ellas nos llevan a caminos que, aunque pensados e imaginados, todavía nos son desconocidos.
No, no podemos retenener el tiempo, juntar las hojas de los días que van pasando, hacer un ramo y cobijarlo entre nuestros brazos, como lo hace la niña de la foto. Solo, podemos vivirlo como hemos decidido hacerlo. Por lo cual, usar de sabiduría es imprescindible, ya que no deberíamos manejarlo como si este nos perteneciera.
Lo peor que podemos hacer es intentar retenerlo, o emplearlo como si fuese un bien nuestro. El tiempo le pertenece a Dios; por lo cual, es parte de la sabiduría pedirle a Él su consejo
sobre la forma de usarlo o invertirlo, y luego, actuar con confianza, siendo
sensibles para que Él nos corrija el rumbo si fuese necesario, y sobre todo estar abiertos
a las interrupciones ordenadas por Dios a lo largo del camino.
Como anticipé, el primer paso es
la reflexión. Debemos hacer un esfuerzo concertado para repensar el manejo del
tiempo. Consideremos, entonces, las cosas que Dios estima valiosas. Meditemos, a lo que Él nos ha llamado específicamente. Analicemos, cuánto de su
tiempo estamos invirtiendo en ello. Y entonces, examinemos con cuidado, qué otras cosas están
tomando nuestra calidad de tiempo.
Por otro lado, podemos hacer una lista de prioridades y responsabilidades pidiéndole a Dios que nos dirija sobre cualquier cambio que deba hacerse.
Reflexionar sobre nuestras prioridades y el uso sabio del
tiempo, es una buena práctica que debe hacerce regularmente. Planes hechos con anticipación, a corto, mediano y largo plazo, es algo que he experimentado, resulta ser muy eficaz, en el manejo del mismo.
Con respecto al tiempo, la biblia aconseja que debemos poner nuestro
enfoque en lo que es eterno en contraposición a los placeres efímeros de
este mundo pasajero. Por lo tanto, debemos avanzar con diligencia y
propósito divino, mientras los caminos de nuestras
vidas progresan hacia el propósito final de Dios. El tiempo que pasamos
con Dios y el conocerle, a través de la lectura de Su palabra y la
oración, nunca es una pérdida de tiempo.
El tiempo que pasamos para la edificación del cuerpo de Cristo y para amar a los demás con el amor de Dios es un tiempo bien empleado. Ese espacio invertido en compartir el evangelio para que otros lleguen a conocer la salvación en Jesús, da fruto eterno.
Haz tus planes con sabiduría, dando a Dios el primer lugar, y espera que las lluvias; Espíritu Santo, vengan sobre ellos.
"26 Y daré bendición a ellas y a los
alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo;
lluvias de bendición serán" (Ez 34:26).