Quien posee la sabiduría, puede controlar sus pensamientos, haciendo que los vientos y las tormentas del alama le obedezcan.
Por tanto Mujer, en medio de la confrontación del alma, donde los poderes del mal interpelan el ser de manera profunda. Que no te desencante el cielo porque está nublado, ni la lúgubre noche plagada de sonidos, tan difíciles de identificar.
Yéguete osada, ilumina con tu sonrisa el nebuloso cielo, y aclara el silencio con tus hondos y esperanzados suspiros. Sé tú el esplendor del día, y exhíbete arropada de cálidos aromas de veraniegas flores; atardecidas algunas, negándose a partir hacia la noche oscura de la incertidumbre.
Aquella, donde los colores tienden a adormecerse, y el brillo fulgurante de la ilusión, extienguiéndose, marcha hacia su sueño nocturno.
Viaja, si lo deseas, atraviesa el cielo en el tiempo del recuerdo, pero no te quedes allí; haz que tu presente tenga el valor incalculable de poder soñar tu futuro.
Alíentate, y afirmándote sobre tus pies, desafía el tentador horizonte anunciador de nuevos parajes. Ordena tu viaje estelar, privilegiando buena compañía; suéñate dueña y aprópiate de tu vida, pero sobre todo, vive a pleno tu destino, así tanto como puedas.